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Hechizo de amor “La magia continúa” : La nostalgia también tiene su propio hechizo

Rubí González

2026-09-10

Imagen Oye de Cine

Casi 30 años después, las hermanas Owens regresan a la pantalla grande y sí, hay algo muy especial en volver a ver a Sandra Bullock y Nicole Kidman compartiendo pantalla como Sally y Gillian. Pero la pregunta importante es otra ¿Hechizo de amor: La magia continúa consigue recuperar la magia de la película original o solamente está viviendo de la nostalgia?

La respuesta está en un punto medio.

Sally y Gillian siguen siendo lo mejor de la película

Uno de los grandes aciertos de esta secuela es entender que el corazón de Hechizo de amor nunca estuvo únicamente en los conjuros, sino en la relación entre las mujeres de la familia Owens.

Sally y Gillian regresan con esa dinámica que hizo especial a la primera película: dos hermanas completamente diferentes, pero unidas por un vínculo que parece imposible de romper. Y aunque ahora la historia incorpora a una nueva generación, interpretada por Joey King y Maisie Williams, la película sigue dependiendo muchísimo del carisma de Bullock y Kidman.

Y funciona. Cada vez que las dos están juntas, aparece esa sensación de estar regresando a una película que vimos hace años y que, de alguna manera, todavía se siente familiar.

La nostalgia funciona… pero no siempre es suficiente

Aquí está el verdadero problema de Hechizo de amor: La magia continúa: la película sabe perfectamente qué queremos volver a ver, pero en algunos momentos parece confiar demasiado en eso.

La historia recupera la maldición familiar que acompaña a las Owens y vuelve a poner en el centro la magia, el amor y los conflictos familiares. Sin embargo, algunos de sus nuevos elementos no terminan de tener el mismo peso que la historia de las hermanas.

Incluso la magia cambia. Ahora es mucho más visible y espectacular, mientras que la primera película tenía algo especial en la manera en la que convertía pequeños detalles cotidianos en momentos mágicos. Ese cambio no necesariamente está mal, pero sí modifica bastante la personalidad de este universo.

Entonces… ¿vale la pena verla?

Si creciste con Hechizo de amor, probablemente sí. No porque esta secuela consiga superar a la original, sino porque tiene algo que muchas continuaciones no logran volver a sentirse como una reunión con personajes que ya conocemos y queremos.

Hay humor, romance, magia y momentos que funcionan especialmente bien cuando la película recuerda que, antes que cualquier maldición, esta siempre ha sido una historia sobre familia.

Pero si esperas que Hechizo de amor: La magia continúa tenga el mismo impacto que la película de 1998, probablemente saldrás con la sensación de que algo falta. La secuela funciona mejor como una extensión de aquel universo que como una historia capaz de sostenerse completamente por sí misma.

Y quizá ahí está la mejor forma de verla, no como el regreso que viene a reemplazar a la original, sino como un pequeño reencuentro con las Owens.

Porque después de casi tres décadas, puede que el verdadero hechizo no sea la magia… sino esa sensación de volver a casa y encontrar que algunas historias todavía se sienten como antes.

¿Ustedes ya fueron al cine a reencontrarse con las hermanas Owens?

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