El cantante mexicano reveló que una persona tocó sus partes íntimas durante una presentación; el caso provocó indignación, comentarios revictimizantes y una conversación sobre el acoso sexual hacia los hombres.
El Malilla se encuentra en medio de una polémica después de denunciar que fue víctima de un tocamiento sin consentimiento durante uno de sus conciertos en Estados Unidos.
El incidente ocurrió durante la presentación que ofreció el pasado 4 de septiembre en San Antonio, Texas. Tras finalizar el espectáculo, Fernando Hernández Flores, nombre real del cantante, compartió en X un mensaje breve en el que contó que alguien del público había tocado sus partes íntimas.
El intérprete también expresó que se sentía triste por lo sucedido. Aunque no identificó a la persona involucrada ni explicó con mayor detalle cómo ocurrió el contacto, en redes sociales comenzó a circular un video del momento en el que se observa su evidente incomodidad.
Las redes reaccionan al caso de El Malilla
La publicación generó numerosos mensajes de apoyo y abrió una conversación sobre los límites entre los artistas y sus seguidores.
Una parte del público condenó la acción y recordó que estar cerca de un cantante durante un concierto no representa una autorización para tocar su cuerpo. Sin embargo, también aparecieron comentarios que responsabilizaron al artista por la imagen sensual que utiliza en sus presentaciones y redes sociales.
Estas reacciones fueron señaladas como revictimización. La forma de vestir, bailar o expresarse de una persona no sustituye el consentimiento ni concede permiso para realizarle cualquier contacto de naturaleza sexual.
El caso también puso sobre la mesa la manera en que suelen minimizarse las experiencias de acoso y abuso sexual cuando la víctima es un hombre. Algunos usuarios tomaron el episodio como una broma, mientras otros insistieron en que la gravedad de una conducta no cambia dependiendo del género de quien la enfrenta.
El consentimiento también debe respetarse sobre el escenario
El Malilla ha construido una identidad provocadora alrededor del reguetón mexa, pero su propuesta artística no elimina sus límites personales.
El artista continuó compartiendo imágenes de su recorrido por Estados Unidos y aseguró que se mantenía positivo y con el corazón sobre el escenario durante los últimos conciertos de su gira. Hasta ahora no ha informado si presentó alguna denuncia ante las autoridades.
La situación dejó una conversación necesaria dentro de la música: la admiración por una figura pública no significa que su cuerpo esté disponible. El consentimiento debe respetarse dentro y fuera del escenario.




