¿Te ha pasado que esperas tanto una película que ya traes la ilusión tatuada… pero también el miedo a que no esté a la altura? Eso mismo nos provocó “Wicked: For Good”, la nueva entrega del universo de Oz que promete cerrar la historia de Elphaba y Glinda con más corazón, más hechicería y más drama que nunca.
¿De qué trata “Wicked: For Good”?
La película continúa justo donde la primera parte dejó a nuestras protagonistas: Elphaba, marcada como villana por un sistema que nunca estuvo de su lado, y Glinda, convertida en la imagen pública perfecta… aunque cada vez más atrapada en su propio brillo.
Aquí vemos cómo ambas lidian con las consecuencias de sus decisiones, cómo cambia su amistad y, sobre todo, cómo se enfrentan a un Oz que está más quebrado que nunca.
Esta segunda entrega eleva los temas que ya nos habían enamorado: poder, injusticia, identidad y ese eterno dilema entre “cómo te ve el mundo” y “quién eres realmente”.
Dato curioso que merece aplausos
Se crearon más de 900 piezas de vestuario, con 12 versiones del icónico vestido verde de Elphaba. Visualmente, es uno de los musicales más ambiciosos de los últimos años.
Opinión: un final enorme… quizá demasiado grande
Aquí es donde la crítica ha sido más clara “Wicked: For Good” es espectacular, pero no siempre sabe para qué. La película apuesta tanto por verse épica que sacrifica la conexión emocional, justo lo que hizo del musical un fenómeno global.
Y es que en nuestra más humilde opinión la narrativa se siente estirada, como si varias escenas existieran solo para lucir efectos.Tanto CGI termina por quitarle alma a los momentos clave. Y a ratos quiere ser íntima, a ratos gigantesca, y nunca termina de elegir.
Pero tampoco es un desastre . La fuerza de Elphaba y Glinda, las interpretaciones, y algunos números musicales siguen siendo tan potentes que evitan que la película se derrumbe. Es un cierre digno… pero no tan emocional como muchos esperaban.
El veredicto:
“Wicked: For Good” cumple en espectáculo, brilla en actuaciones y entrega un final que visualmente impacta. Pero sí: le falta corazón, y eso la vuelve un cierre que divide más de lo que une. Un viaje imprescindible para fans, pero imperfecto para cualquiera que busque la magia original.




