Hay historias de amor que nos hacen suspirar, otras que nos desesperan y algunas que nos recuerdan por qué seguimos creyendo en el amor. Sensatez y sentimiento reúne un poquito de todo eso. La nueva adaptación de la novela de Jane Austen llega a los cines con una historia que, aunque está ambientada en otra época, sigue hablando de situaciones bastante cercanas a nosotros, los sentimientos que intentamos esconder, las palabras que nunca nos atrevemos a decir y esos malos entendidos que pueden cambiar por completo el rumbo de una relación.
Pero, sobre todo, es una película que nos recuerda algo que a veces olvidamos: no está mal sentir, enamorarse y demostrar lo que llevamos en el corazón.
Elinor y Marianne: dos hermanas, dos maneras de entender el amor
La historia gira alrededor de las hermanas Elinor y Marianne Dashwood, interpretadas por Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles, respectivamente. Aunque comparten familia y experiencias, tienen formas muy distintas de enfrentar la vida y, especialmente, el amor.
Por un lado está Elinor, quien representa la sensatez, la prudencia y esa costumbre de guardar sus emociones para no mostrar demasiado lo que siente. Por otro, Marianne es mucho más impulsiva, apasionada y transparente con sus sentimientos. Ella no tiene miedo de enamorarse ni de demostrarlo, incluso cuando eso puede traerle consecuencias.
Y es precisamente en esas diferencias donde encontramos uno de los puntos más interesantes de la película, ¿realmente existe una manera correcta de amar? ¿Tenemos que aprender a controlar lo que sentimos o deberíamos permitirnos vivirlo sin tantas reservas?
Una historia de Jane Austen que sigue hablando del amor
Basada en la reconocida novela de Jane Austen, la película nos presenta a las hermanas Dashwood después de perder a su padre y, con ello, la estabilidad económica que conocían. Obligadas a abandonar su hogar, comienzan una nueva vida junto a su madre, enfrentándose a las limitaciones sociales de una época en la que el futuro de las mujeres dependía en gran medida de su situación económica y de las posibilidades de encontrar un buen matrimonio.
En medio de estos cambios, ambas vivirán experiencias amorosas que pondrán a prueba sus emociones, sus decisiones y la manera en que entienden las relaciones.
La película está dirigida por Georgia Oakley y cuenta con las actuaciones de Daisy Edgar-Jones, Esmé Creed-Miles, Caitríona Balfe, George MacKay, Frank Dillane, Herbert Nordrum y Fiona Shaw, entre otros.
¿Por qué seguimos creyendo en las historias de amor?
Sensatez y sentimiento es que no se queda únicamente en la idea de encontrar a alguien y vivir felices para siempre. También nos muestra lo complicado que puede ser expresar lo que sentimos, especialmente cuando tenemos miedo de equivocarnos, de ser rechazados o de descubrir que la otra persona no siente lo mismo.
Y aquí viene algo que seguramente más de uno va a reconocer, ¡los malos entendidos! A veces damos por hecho demasiadas cosas, interpretamos silencios, suponemos lo que alguien está pensando y terminamos construyendo problemas que quizá se habrían solucionado con una simple conversación.
La película nos hace pensar en lo importante que es hablar, preguntar y decir lo que sentimos. Porque no podemos esperar que las personas adivinen lo que pasa por nuestra cabeza y mucho menos construir una relación a partir de suposiciones.
También parece bonito que la historia nos recuerde que sentir profundamente no significa ser débil. No tenemos que avergonzarnos por emocionarnos, por ilusionarnos o por querer a alguien. A veces parece que debemos protegernos tanto para no salir lastimados que terminamos olvidando lo bonito que es permitirnos sentir.
¿Vale realmente la pena? El amor puro sí existe
Sensatez y sentimiento es de esas películas que nos hacen recordar por qué las historias románticas siguen teniendo un lugar especial en el cine. Más allá de los vestidos, los escenarios y las costumbres de otra época, encontramos emociones que siguen siendo completamente actuales.
Es una historia que nos invita a creer en el amor, pero también a entender que para construir algo bonito necesitamos honestidad, comunicación y valentía para expresar lo que sentimos.
Porque quizá algunos de los problemas más grandes del corazón podrían resolverse con una conversación. ¿Y tú eres más de guardar lo que sientes como Elinor o de demostrarlo todo como Marianne?




